El mundo del futbol americano vivió una auténtica sacudida tras el duelo entre los Pittsburgh Steelers y los New Orleans Saints en el Stade de France. Pero no fue solo el espectáculo en el emparrillado lo que hizo temblar a la NFL: Aaron Rodgers, leyenda viva y actual quarterback de los Steelers, soltó una bomba en la conferencia de prensa que dejó en evidencia la verdadera cara de los dueños de la liga
Rodgers, de 42 años y con más de dos décadas de experiencia en la élite, no se guardó nada. Reveló que durante las negociaciones de los convenios colectivos en 2011 y 2020, existió una propuesta para crear una "Semana Internacional" en la que los 32 equipos jugarían en 16 sedes distintas alrededor del mundo, todo en una sola jornada. El plan incluía una segunda semana de descanso para cada equipo, manteniendo la temporada regular en 16 partidos. Para Rodgers, esto habría sido "fenomenal" tanto para la salud de los jugadores como para la expansión global del deporte.
Pero la realidad fue otra. Según el propio Rodgers, los dueños de la NFL prefirieron descartar la idea y, en su lugar, impulsaron la expansión a una temporada de 17 partidos. ¿La razón? Maximizar los ingresos, aunque eso significara poner en riesgo la integridad física de los jugadores. "Los dueños querían presionar por 17 partidos por los ingresos extra y porque les importa mucho la seguridad de los jugadores", lanzó Rodgers con un sarcasmo que retumbó en toda la sala.
La Semana Internacional: el sueño que los dueños mataron
La propuesta de la Semana Internacional era, en palabras de Rodgers, una oportunidad única para llevar el futbol americano a todos los rincones del planeta. Imagina una jornada donde la NFL paralizara el mundo con partidos en Londres, Tokio, Berlín, Ciudad de México, Sídney, Río de Janeiro y más. Cada franquicia viviendo la experiencia de representar a la liga en un escenario internacional, con dos semanas de descanso para recuperarse del desgaste físico y mental
Rodgers no solo defendió la idea por el espectáculo, sino por el beneficio directo a los jugadores. "Hubiera sido agradable", insistió, subrayando que la salud y el bienestar de los atletas deberían estar por encima de cualquier cifra en los libros contables. Pero los dueños, según el quarterback, solo vieron la oportunidad de exprimir más dinero con un partido extra en la temporada regular.
La NFL generó más de 23.5 mil millones de dólares en ingresos el año pasado, pero para Rodgers, eso no es excusa para sacrificar la seguridad de quienes se parten el alma cada domingo.
Críticas a la logística y la falta de inversión de los dueños
El mariscal de campo de los Steelers fue más allá. Criticó abiertamente la logística actual de los partidos internacionales, donde los equipos llegan a la ciudad anfitriona apenas uno o dos días antes del juego y se marchan de inmediato. Para Rodgers, esto limita el impacto cultural y el verdadero crecimiento de la base de aficionados fuera de Estados Unidos.
"Desearía que hubiera un mandato de la liga. Tendrían que abrir sus billeteras también, lo cual... tal vez están un poco ajustados de dinero y esas cosas. Pero creo que deberían exigir que cada equipo que viene el domingo o lunes realmente disfrute de la cultura y el lugar al que vas", disparó Rodgers, dejando claro que los dueños son "un poco tacaños" cuando se trata de invertir en experiencias internacionales.
El quarterback pidió que la NFL obligue a las franquicias a quedarse más tiempo en las ciudades anfitrionas, participando en actividades culturales y comunitarias. Solo así, argumentó, el futbol americano podrá conquistar nuevos mercados y dejar una huella real en los aficionados de todo el mundo.
El contexto: récord de partidos internacionales y la expansión global
La temporada 2026 de la NFL marcó un hito con nueve partidos internacionales en siete países distintos, incluyendo el histórico debut en Francia. Sin embargo, para Rodgers, esto es apenas un primer paso. La liga tiene el potencial de convertirse en un fenómeno global, pero necesita un compromiso real de sus dueños para invertir en la experiencia y el desarrollo de la afición fuera de Estados Unidos.
La propuesta de la Semana Internacional, con 16 partidos en una sola jornada y dos semanas de descanso, habría sido un golpe maestro para la internacionalización del deporte. Pero la avaricia y la visión cortoplacista de los dueños terminaron por sepultar el proyecto.
Rodgers, voz incómoda y referente de los jugadores
No es la primera vez que Aaron Rodgers se convierte en la voz incómoda que desafía el status quo de la NFL. A sus 42 años, el quarterback de los Steelers sigue siendo uno de los líderes más influyentes dentro y fuera del campo. Su defensa de la salud de los jugadores y su apuesta por una liga verdaderamente global lo colocan como un referente para las nuevas generaciones.
Mientras la NFL celebra su expansión internacional y presume cifras récord de ingresos, Rodgers deja claro que el verdadero reto está en poner a los jugadores y a los aficionados en el centro de la ecuación. "Hubiera sido agradable", repitió, dejando en el aire la pregunta que todos los fanáticos se hacen: ¿cuándo dejarán los dueños de pensar solo en el dinero y apostarán por el futuro del futbol americano?
El futuro de la NFL internacional: ¿habrá cambios reales?
La presión de figuras como Rodgers podría obligar a la NFL a replantear su estrategia internacional. Los aficionados fuera de Estados Unidos exigen más que partidos aislados: quieren sentir que la liga los toma en serio, que los equipos se involucran con sus comunidades y que los jugadores tienen las condiciones necesarias para rendir al máximo nivel.
Por ahora, la Semana Internacional sigue siendo un sueño frustrado. Pero la voz de Aaron Rodgers ha encendido una chispa que podría cambiar el rumbo de la NFL en los próximos años.

