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Hoy la banqueta llegó al futuro

El COBAT abrió en Matamoros el primer laboratorio de robótica de un bachillerato en Tamaulipas. Y al que hace bien, se le reconoce.

Ustedes me conocen: lo mío es caminar la banqueta y apuntar lo que falta. Pero esta vez me tocó contar algo que sí llegó, y llegó justo a donde más hacía falta. Hay que decirlo sin rodeos y con la verdad por delante: en el Plantel 02 Matamoros, Extensión Palmitas, del Colegio de Bachilleres (COBAT), ya funciona un Laboratorio de Robótica y Electrónica. Y sí, es una excelente noticia.


El pasado 29 de septiembre lo inauguraron el C.P. Víctor Manuel González Salum, director general del COBAT, y el Dr. Igor Crespo Solís, subsecretario de Educación Media Superior y Superior de Tamaulipas. Según la información oficial, se trata del primer espacio de su tipo en un bachillerato del estado. Que la primera piedra de este nivel no se haya puesto en la escuela «de siempre» del centro, sino en una extensión de colonia, dice mucho de hacia dónde se están dirigiendo las miradas.


No estamos hablando de un rincón improvisado con dos cables sueltos. El lugar cuenta con estaciones de trabajo, mobiliario especializado y equipo distribuido en cuatro áreas clave: robótica móvil, robótica colaborativa, Internet de las cosas e inteligencia artificial, además de Cine STEM 3D. Es un espacio real para que los muchachos construyan y experimenten con sus propias manos. Pero lo mejor vino después del corte de listón: Academia STEM no solo instaló el equipo, sino que capacitó al personal. ¿Cuántas veces hemos visto aparatos caros llenándose de polvo porque nadie enseñó a encenderlos? Aquí no fue el caso.


Piensen en la muchacha de Palmitas que solo había visto un robot en la pantalla de su celular y que hoy tiene la oportunidad de programar uno en persona. Ahí es donde nacen las vocaciones: en esa aula puede estar gestándose una futura ingeniera en mecatrónica o un técnico en automatización. En una ciudad de perfil industrial como Matamoros, esto no representa un lujo, representa futuro con empleo seguro.


La cuenta, como siempre, hay que ponerla sobre la mesa: costó alrededor de dos millones de pesos. La banqueta seguirá pidiendo cuentas claras y exigirá que el laboratorio se use todos los días, no solo cuando haya cámara para la foto. Sin embargo, hay gastos públicos que se esfuman en el aire y otros que se siembran en la tierra; este pertenece al segundo grupo.


Por eso, hoy este columnista se quita el sombrero sin una sola gota de ironía. Al que hace bien las cosas se le reconoce, y al que falla se le señala: en eso consiste ser una oposición honesta. Eso sí, el recado final queda en el aire: ahora que ya hay robots de última generación en Palmitas, ojalá que la calle para llegar al plantel pronto quede a la misma altura del laboratorio. Que los muchachos lleguen a programar el futuro sin tener que andar brincando charcos.

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